Si tienes un cachorro en casa, es muy probable que tus manos y tobillos tengan alguna marca de guerra. No te preocupes: tu perro no es agresivo. En Adiestra, Educa y Divierte siempre explicamos que, para un cachorro, la boca es su principal sentido táctil.
Igual que un bebé humano utiliza las manos para tocar y descubrir texturas, un cachorro explora el mundo mordiendo. Es su forma de interactuar con el entorno.
La genética influye (y mucho) Dependiendo de la raza de tu perro, esta conducta puede estar más o menos acentuada. Un ejemplo claro son los perros de trabajo, como el Pastor Belga Malinois. Estos perros han sido seleccionados genéticamente durante décadas para potenciar su mordida y sus capacidades de presa.
Para ellos, morder durante el juego no es un «mal comportamiento», es algo completamente natural y heredado. Sin embargo, que exista esta predisposición no significa que debas resignarte. Modificar esta conducta es, en la mayoría de los casos, un proceso sencillo si se hace con coherencia.
Lo que JAMÁS debes hacer Antes de pasar a la solución, es vital dejar claro qué errores evitar:
- No pegues ni grites: El castigo físico o los gritos solo generan miedo y rompen el vínculo de confianza contigo.
- No excites más al perro: Mover las manos rápido o forcejear suele interpretarse como parte del juego, lo que aumenta la intensidad de la mordida.
Cómo mejorar la situación: La clave es la Redirección La solución no es prohibirle morder, sino enseñarle qué puede morder. Sigue estos pasos:
- Anticípate: Ten siempre a mano un juguete adecuado (mordedores de cuerda, caucho o peluches resistentes).

- Sustituye: Cada vez que tu cachorro intente morder tus manos, interponer el juguete.
- Refuerza el acierto: Cuando el perro elija morder el juguete en lugar de tu mano, prémialo con entusiasmo. Dile «¡Muy bien!» o acariciarlo mientras muerde su objeto.
Con práctica y, sobre todo, consistencia, tu cachorro entenderá que morder juguetes es mucho más divertido y gratificante que morder tus manos.


